sábado, 10 de julio de 2010

Mamá

Mamá.

Ángel del sueño que volando va,

mantenme despierta hasta el amanecer.

Porque no quiero perderme nunca más

el aparecer del sol en el horizonte.

Se como un suspiro encantado con aroma a menta,

que refresca el aire con incansable paciencia.

Y no me dejes sola, mami,

que el calor intenta, quitarme conciencia.

Eres más que un perfecto reflejo cristalino,

tan claro y puro como un niño.

Pero cuéntame amiga, una historia de aventura

tan chispeante como la lluvia.

Porque ya estoy grande para las brujas.

Entiendo de tretas, mentiras y Marujas.

Pero no temas porque aun no emprenderé el vuelo,

tengo todavía un camino largo,

muy largo por recorrer.

Me esperan batallas que sola no podré,

donde estarás dibujada con indeleble pincel.

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