No se como empezar esto, no se ni porque lo cree. Estoy sentada en mi cocina, con la laptop encendida, pensando que en un año comienzan las prácticas en la universidad. Me muero de miedo. Y la única forma que tengo para no pensar en eso es escribiendo, cualquier cosa, tres, dos, 7 párrafos, 4 hojas de lo que sea que tenga la cabeza. A veces sólo me despierto, se me ocurre algo, lo memorizo mientras encuentro papel, lo escribo. Pienso que es una obra maestra. Luego de dos días lo leo y lo tiro a la basura. Creo que mi arte es voluble. O es voluble mi interés.
Antes de terminar el ciclo pensaba que perfecto sería no tener nada que hacer, dormir hasta tarde y muy temprano. Ahora que no tengo nada que hacer me encuentro sola a las 11:15 pm con frío, y sin nada de sueño. Es paradójico y un poco mortificante como funciona la mente humana.
No tengo nada más que decir, pienso y pienso y no aparece esa calidez en el estómago que te pide escribir, esa sensación de poder, de saberlo todo, de haber hallado la verdad justo en ese momento. Como en un insight gestáltico donde todo cobra sentido repentinamente. Y te dices como no me di cuenta. Esa sensación esplendida no la tengo ahora cuando la necesito para introducir mi blog. Un blog que solo me servirá como un medio para publicar mis poemas. En realidad creo que son buenos, como toda personas que escribe, sus creaciones son como hijos. Son lo mejor del mundo, tal vez sea porque tienen un pedazo del escritor. En fin, publicaré poemas nuevos cada cierto tiempo, esperaré las respuestas de la gente. A ver si los jurados estaban equivocados.
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